El Arbol de los Relatos

...dicen que su semilla fue un pensamiento fugaz...
que atravesó la noche y la cordura...
para crear algo irreal...
...brotó en medio de la nada,
y en él todo cabía...

...y ahora tengo un columpio entre sus ramas,
A veces me siento a su sombra, y me cae algún cuento...
¿Quieres quedarte un rato? Quizás hoy suelte algún fruto...
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El demente y la verdad en el espejo

29/05/2012

Vamos a plantearnos que estamos todos locos,eso explicaría como somos y resolvería muchos misterios.
Mark Twain


Estaba apoyado en el tronco de un árbol. Había encontrado una salida a su cárcel de espejos de plata. Una cárcel sin guardián, con conexión a Internet. Un pequeño habitáculo de seis metros cuadrados con todo lo necesario para sobrevivir. Ni más, ni menos. Sobrevivir. La comida, el café y el tabaco se materializaban durante la noche en el buzón. Y la conexión de alta velocidad le suplía de más datos de los que podría llegar a necesitar en las siguientes tres reencarnaciones. Materia, energía, información instructiva, y pornografía. Joe Stumbler debería sentirse afortunado. Y así lo era.

Todo iba bien hasta que, inspirado por la serie de un hombre americano fascinante, decidió fabricar un explosivo plástico con posos de café mezclados con caca. No funcionó. Aquello fue el germen de una idea que le atormentó durante un tiempo. ¿Y si lo que estaba viendo era mentira?  Empezó a buscar desesperadamente una forma de romper el espejo cuando no encontró respuestas en yahoo respuestas. Desconfiaba hasta del reloj de windows.
Probó a lanzarle casi todos los objetos del habitáculo hasta que llegó a la conclusión de que lo único que podría romper el grueso vidrio era lo que le había mantenido entretenido allí dentro. El Arquitecto de todo aquello debía ser un hombre realmente malvado. Pasó días mirando la vieja pantalla de 17" antes de decidirse, hasta que finalmente la lanzó contra una de las paredes-espejo al grito de ¡Bilmaaaa!
En apenas unos segundos el mundo de reflejos que hasta ahora tenía una aspecto firme y uniforme se dispersó en fragmentos irregulares de vidrios rotos. Así empezó todo.

Y ahora, apoyado en el tronco de un roble anciano, miraba fascinado a su alrededor. Las nubes no eran como las había visto en tumblr. No tenían formas de animales, ni de mujeres. Era, sencillamente, cielo. Azul azul. Los colores también eran diferentes. Se miró las manos, y los pies desnudos. Empezaba a olvidar como era su cara. Unas horas antes había descubierto con cierto asombro y resignación que las hamburguesas del McDonalds no eran tan grandes como ellas creían. En ese preciso instante, ante la desencajada mirada de la cajera, Joe Stumbler había tenido su primera revelación mística. Ahora él era el espejo del mundo.


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Un nuevo rumbo

08/05/2012


  Tenía los brazos tostados por el sol, el pelo enmarañado y la mirada del verano. Soplaba una brisa cálida en la estación, y los viajeros reposaban en el andén junto a sus enormes maletas. El tren estaba a punto de llegar. Capturó una foto de sus emociones, mezcla de ilusión y cierto temor. Esa sensación que uno siente al lanzarse a lo desconocido siguiendo sólo su intuición.


Stay hungry, stay foolish, se repetía a sí mismo cada vez que asomaba la sombra, y el tiempo volvía a transformarse en una cuenta atrás. Se anudó la camisa de cuadros a la cintura y buscó el tabaco por los bolsillos.  El tren llegaría pronto, pero aún había tiempo para una última pausa.
Miró la pequeña bolsa de cuero que llevaba por equipaje. Apiladas en la esquina del pequeño desván familiar, quedaban las cajas con cosas de los últimos hogares por los que había pasado, arrastrando sus recuerdos sin dejar marchar ninguno. Ahora, y durante un tiempo, necesitaba que ellos le aguardasen allí, para caminar con paso liviano y hacer sitio a lo nuevo que estaba por llegar. Allí a donde iba, lo esencial lo llevaba encima  y lo importante aprendería a buscarlo sobre la marcha.


Dio una calada y miró hacia atrás un segundo para dar gracias a la ciudad que le había brindado sus últimos años. Dijo un hasta pronto a las gentes que había conocido, los amigos que se llevaba. Las historias que para siempre reposarían entre los rincones de aquellas calles de piedra vieja, contando una más de tantas que ya ha escuchado.
Soltó el humo para despedirse también de los días grises, dejando marchar a las largas horas que se perdieron. No se volvería a preguntar donde fueron. La inseguridad era su amiga y había hecho un pacto con ella. No volvería en una temporada a pensar en el para toda la vida, en lo que pudo haber sido o el que dirán. Olvidó el reconocimiento y los esquemas de seguridad que su inocencia le habían llevado a crear, su intuición a desconfiar, su orgullo a defender, y la experiencia a destruir. A cambio, la inseguridad le devolvería la curiosidad, la atención y la creatividad del que se sabe nuevo. Ese era el pacto. Aceptar el riesgo de equivocarse, por la ilusión del atreverse. Para ello, debía dejar a un lado la autopista y seguir por las carreteras comarcales.  Se perdería en algunos caminos, haría algunas paradas forzosas. Tendría que preguntar direcciones, y estar dispuesto a pasar algunos momentos de apuro. Y todo aquello le hacía tener un sabor auténtico que no podía ignorar. Se preguntaba si ambas carreteras llegarían al mismo destino... pero por primera vez sólo le importaba disfrutar y aprender del viaje. Vivir la experiencia. Había algo de madurez en medio de toda aquella la locura, pero se la guardaba para sí.


El tren tardaría apenas una hora en llegar a su destino, pero sabía que el viaje en el que estaba a punto de embarcarse marcaría una etapa importante de su vida. O eso, al menos, le decían en aquel momento todos sus sentidos. Un pequeño escalofrío le recorrió la espalda, y sonrió. El tren había llegado. Apagó el cigarrillo, y se echó al hombro la pequeña bolsa de cuero.  Stay hungry, stay foolish...




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Uno de esos días

28/04/2012

Era una noche cerrada de Febrero. Alerta roja de fuertes vientos y lluvias torrenciales. Se quitó el sombrero y lo arrojó a un contenedor. Tenía la ropa encharcada, y el pelo pegado en la cara apenas le dejaba ver hacia donde estaba caminando. La naturaleza gritaba furiosa, mientras la gente se protegía bajo sus mantas. A él le sobraban capas. La gabardina comenzó a rodar, chocando contra todo lo que encontraba a su paso. La lluvia golpeó sus brazos desnudos. La fuerza del viento le oprimía el pecho, y sintió la respiración ahogada.
Esa noche le había tocado la carta del loco y, por una vez, eligió no luchar contra el destino. Se detuvo un instante, y tomó aliento. Gritó tan fuerte como pudo, desgarrando su realidad en un aullido.
- ¡¡¡VAMOS!!!

Después, el silencio. Se quedó parado durante unos minutos con la cabeza baja, sintiendo sus cuerdas ardiendo y las gotas que se deslizaban. por su cara. Nadie. Nada. La furia de los elementos había tomado la calle.
Caminó sin rumbo hasta que entró en el primer local que encontró abierto. Ignoró la mirada de desconcierto que se clavó en él al atravesar la puerta. Tanteó las monedas que le quedaban en el bolsillo, y sacó una cajetilla de la máquina. Encendió uno y le dio una calada profunda.
- Aquí no se puede fumar, señor. Está prohibido.
Levantó la mirada y sonrió con sarcasmo.
- Esta noche no, chico. Esta noche no...
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Caos de Micromomentos

20/04/2012

Rompiendo las reglas
- Palabras, palabras, palabras. Palabras. Hay cierta elegancia en la omisión, ¿no crees?
- ¿En la omisión?
- Sí. No hay que contarlo todo. Hay que dejar que las cosas se intuyan.
- ¡Oh, cállate y dame un beso!


Mientras tanto en otra realidad...
- ¿Me das un euro? - gritó la señora a los esquivos transeúntes.
Aquello si que me pareció todo un despliegue de medios.

Cosas que uno ve, y le gustan
Allí olía a pintura, a serrín, a barniz, y a líquido de revelado. 
Y había un chico descalzo pintando un lienzo. 
Dos chicas estaban en el suelo, dándole otra capa al caos
que veían mis ojos. Me fascinó. Yo también quería jugar.
y cosas nazis
- La cocina  está cerrada.
Sólo tenemos tortilla y empanada.
- ¿Tiene cebolla?
- Sí...
- ¡Pues ya me has jodido!
¿Que coño ha sido eso? - preguntó la rutina, celosa

...y otros misterios de la vida




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El sueño dentro de un sueño

02/04/2012


El telón bajó, las manillas del reloj se cayeron, y me deslicé por el agujero de la madriguera. No sabría decir... era un río salvaje, un fundido de sueños que confluían en uno solo.  La historia seguía viva entre bambalinas. Yo sólo veía y sentía... mientras su calor se filtraba transformando en verano una historia sin nombres. Una danza de emociones y verdades, sin conceptos ni forma. En aquella historia sin final escrita entre jirones de nubes, yo no tenía el control... y cada giro me arrastraba a otro lugar.
Aún atrapado en ese limbo, entreabrí los ojos. Yo aún estaba aquí y allí. Pero no había distancia. Ni miedo. Podía sentir el tacto suave de sus manos anudadas en mi espalda. Recorrí con la vista cada pequeño detalle, temiendo despertarla si la tocaba. Pero al ver una sonrisa dibujada en sus labios, no pude evitar llevarme un beso.  Volví a apoyar la cabeza en su pecho, y el sueño me volvió a llevar al ritmo de sus latidos y su respiración suave. No estaba seguro de conocerla, pero en aquel momento todo resultaba extrañamente familiar. Como si siempre hubiera estado ahí. El guardián de los secretos susurró que  las verdades escritas con tinta invisible sólo pueden verse a la luz de una llama. La miré de nuevo, y me acurruqué. Hacía mucho calor.

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La conciencia

29/02/2012

Con la conciencia no se puede vivir de rentas. Es juez, fiscal, testigo y defensor de un juicio inaplazable. Es el bufón del deseo futil, y consejero del pensamiento. Es la voz, indomable heraldo de la moral, los valores y el deber. Es la verdad. Tu verdad en las entrañas. Y como verdad, es tirana.
Me asusta tanto el que dice no tenerla, como el que no se para a escucharla. Desdichado aquel que valore su consejo, y vaya a contracorriente mientras su murmullo crece hasta tornarse en un grito. Es el trovador que narra el curso de tu lucha interior, y tu cabeza es su auditorio. Una canción que acaba con un solo de la parca.

Dicen los sabios que también entona un arrullo que duerme plácidamente a aquel que la ha seguido; que da calma en la tormenta.

Vamos a ser amigos...


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Una historia que siempre recordaremos

23/02/2012


Anoche me acosté a las mil, y Basile Stone volvió por unas horas a la vida, en una de esas historias pulp de detectives y mugre.
Hoy me desperté y recordé la mejor historia que jamás escuché, y decidí cambiar la publicación. Esta es de las que merece la pena. Una historia que te motivará, te hará reír, pensar, llorar, recordar. Te atrapará en un torbellino. Habla de la lucha, la superación personal, miedos y fantasmas, compañerismo, cargada de realismo y toques mágicos. 
Al son de una excelente banda sonora, Robinson y los protagonistas de este relato que hace humanos a los héroes, volveremos a esa historia que a todos nos hizo soñar, y que se completa contigo como personaje. Tu historia. La gente que te rodeaba. El escenario. El momento. Momentos grabados a fuego en una generación que pudo ver como España levantaba la copa el Mundial de Sudáfrica 2010. Nuestra historia.



Banda Sonora
· Alice´s theme - Dany Elfman (BSO Alice in Wonderland)
· Welcome to lunar industries - Clint Mansell
· Intriguing Posibilities - BSO La Red Social
· PM´s Love Theme - BSO Love Actually